La matrescencia es el proceso de transformación física, hormonal, cerebral, emocional y social que atraviesa una mujer al convertirse en madre. Es un cambio de identidad comparable al de la adolescencia: empieza durante el embarazo, se intensifica en el posparto y se prolonga durante meses o años. El término procede del inglés matrescence y lo acuñó la antropóloga Dana Raphael en los años setenta.
Cuando nace un bebé, todo el mundo mira al bebé. Pero en esa misma habitación está naciendo alguien más: una madre. Ese nacimiento tiene nombre, y casi nadie lo nombra.
La matrescencia en una frase
Respuesta rápida
Matrescencia: el paso de mujer a madre, vivido como una transformación de cuerpo, cerebro, hormonas e identidad. No es una enfermedad ni una crisis pasajera. Es un proceso natural que casi nadie explica. Si buscas la duración, mira cuánto dura la matrescencia. Si lo que sientes es que no te reconoces, lee me siento perdida siendo madre.
Si estás leyendo esto porque acabas de tener un bebé y no sabes qué te está pasando, esta palabra puede aliviarte. Lo que sientes no es raro. No estás sola. Y no estás rota.
El origen del término
La palabra matrescence (en inglés) fue acuñada en los años setenta por la antropóloga estadounidense Dana Raphael, especializada en apoyo materno y creadora del concepto de doula moderna. Raphael observó que el paso de mujer a madre era una transición cultural profunda, no solo un cambio biológico.
Durante décadas el término cayó en el olvido, hasta que la psiquiatra Alexandra Sacks lo popularizó en 2017 con una charla TED que se hizo viral, titulada "Una nueva forma de pensar la transición a la maternidad". Sacks lo comparó explícitamente con la adolescencia (tienes su planteamiento desarrollado en la matrescencia según Alexandra Sacks):
"Si la adolescencia es el paso de la infancia a la adultez, la matrescencia es el paso de mujer a madre. Ambas son transiciones abruptas, con cambios corporales, hormonales, emocionales y de identidad. Y ambas son incómodas. La diferencia es que la adolescencia tiene nombre, mientras que la matrescencia todavía no." — Alexandra Sacks, TED Talk (2017)
En el mundo hispanohablante, la psiquiatra perinatal Ibone Olza ha sido la principal voz en dar nombre y contexto a la matrescencia. Su libro Parir (edición actualizada, 2023) es referencia obligada, y la psiquiatra la describe también como "el segundo nacimiento de la madre".
La palabra importa
Cuando un fenómeno no tiene nombre, quien lo vive piensa que es solo suyo, que le pasa por defecto propio. Nombrar la matrescencia cambia eso: lo que estás viviendo lo han vivido millones de mujeres. Muchas madres, solo con saberlo, empiezan a respirar distinto.
"Cuando un fenómeno no tiene nombre, quien lo vive piensa que le pasa solo a ella."
Los cuatro cambios que la componen
Es un cambio medible, documentado por la neurociencia y la psicología perinatal en las últimas dos décadas. Se da a la vez en cuatro dimensiones:
El cuerpo
Recuperación del suelo pélvico, contracciones del útero, cambios en el metabolismo, lactancia. Todo se está reorganizando, no solo la barriga.
El cerebro
Estudios de imagen (Hoekzema et al., 2017) demuestran que zonas del cerebro relacionadas con la empatía, la lectura de emociones y la atención al bebé se reorganizan. Cambios que duran al menos 2 años. Puedes leer más sobre cómo se reorganiza el cerebro materno en este proceso.
Las hormonas
Caída brusca de estrógenos y progesterona, aumento de prolactina y oxitocina. Explica el llanto sin motivo, las emociones amplificadas, la vulnerabilidad emocional profunda.
La identidad
Cambio radical de prioridades, roles, relaciones y forma de vivir el tiempo. Ya no eres solo tú. Y todavía no sabes bien quién eres ahora.
"Ya no eres solo tú. Y todavía no sabes bien quién eres ahora."
Por qué casi nadie te habla de esto
La invisibilización de la matrescencia no es casualidad. Culturalmente hemos puesto todo el foco en el bebé y en cómo cuidarlo. La revistas de maternidad, los libros de crianza, las visitas al hospital, las clases prenatales: todo gira en torno a él o ella.
La madre queda relegada a un segundo plano casi invisible. Se espera que ame automáticamente, que sepa qué hacer, que esté agotada pero feliz, que se recupere pronto. Pero nadie le pregunta cómo está. Nadie nombra lo que le está pasando por dentro.
Esta ausencia narrativa hace que muchas mujeres piensen que "algo va mal conmigo". Que son las únicas que no disfrutan cada minuto, que se sienten perdidas, que echan de menos a la que eran. La palabra matrescencia les devuelve otra cosa: lo que sienten es normal y merece ser nombrado.
Cuándo empieza y cuánto dura
La matrescencia empieza durante el embarazo, cuando los cambios hormonales y de identidad ya están en marcha. Se intensifica de forma abrupta durante los primeros 40 días del posparto, la llamada cuarentena, que en muchas culturas del mundo se ha tratado como un tiempo sagrado de cuidados a la madre.
Sin embargo, el proceso puede durar meses o incluso años. Alexandra Sacks habla de "la matrescencia como una transición sin final claro". Lo que sí sabemos es que los cambios cerebrales duran al menos dos años, según los estudios de imagen más citados.
Si quieres una respuesta más detallada, con las fases de los 40 días, los 6 meses y los 2 años, tienes el artículo cuánto dura la matrescencia. Cada mujer vive su matrescencia a su ritmo. Algunas la sienten como una tormenta corta y luego se ordena. Otras la viven como una lenta reorganización durante un par de años. Ambas cosas son normales.
Matrescencia no es depresión posparto
Hay una diferencia clara entre las dos. La matrescencia es un proceso natural que atraviesa toda madre, tenga o no dificultades emocionales durante el posparto. La depresión posparto es un trastorno de salud mental que afecta entre el 10% y el 20% de las madres, y requiere ayuda profesional.
Puedes vivir tu matrescencia con confusión, tristeza puntual, desconcierto o vulnerabilidad sin que sea depresión. Pero si notas alguno de estos signos, consulta con tu matrona, tu médica o una psicóloga perinatal:
- Tristeza persistente durante más de dos semanas
- Pérdida de interés por cosas que antes te gustaban
- Ansiedad intensa o ataques de pánico
- Pensamientos intrusivos de daño (a ti o al bebé)
- Dificultad para dormir aunque el bebé duerma
- Sensación de irrealidad o desconexión
En España, el teléfono de atención a la conducta suicida es el 024 (gratuito, 24 horas). En emergencias, el 112.
"Puedes vivir tu matrescencia con confusión, tristeza puntual o desconcierto sin que sea depresión."
Qué ayuda a atravesar la matrescencia
La investigación en antropología cultural muestra que las culturas que ritualizan y acompañan la cuarentena posparto tienen mejores tasas de bienestar materno. Lo que aparece una y otra vez en los estudios:
- Descanso protegido. La madre no está para las visitas, ni para cocinar, ni para agradecer regalos. Está para descansar, alimentar al bebé y a sí misma, y adaptarse.
- Red de apoyo cercana. Alguien que traiga comida, que sepa cuándo hablar y cuándo callar, que no juzgue.
- Información basada en evidencia. Saber lo que le está pasando al cuerpo, al cerebro y a las hormonas devuelve el control.
- Poder nombrar lo que sientes. Escribir, hablar con otras madres, hablar con una psicóloga perinatal. Poner palabras a la tormenta.
- Compasión con una misma. No exigirse volver a "la de antes". Aceptar que hay una mujer nueva construyéndose.
La cuarentena como tiempo protegido
Muchas culturas del mundo han sabido durante siglos que los primeros 40 días son sagrados. En Latinoamérica se llama la cuarentena. En Marruecos, el ritual del hammam el nafsa cierra ese tiempo. En la India, los baños de hierbas y los masajes de la tradición ayurvédica. En Grecia ortodoxa, el sarantismós — el "cuarenta". Todas coinciden en algo: la madre necesita ser cuidada, no solo cuidar.
Matrescencia · matrescence in Spanish
Si llegas desde una búsqueda en inglés como matrescence in Spanish o matrescence meaning in Spanish: matrescencia es la palabra en español para matrescence. No es una traducción libre, es el mismo término adaptado a nuestra lengua, y es el que usan hoy investigadoras y profesionales en España y Latinoamérica.
El concepto se ha difundido en inglés gracias a la psiquiatra Alexandra Sacks, con su charla TED sobre la transición a la maternidad, y a la psicóloga Aurelie Athan, de la Universidad de Columbia, que ha impulsado su estudio académico. En este sitio encontrarás sus ideas explicadas en español, empezando por la matrescencia según Alexandra Sacks. Matrescence is the Spanish word "matrescencia": the developmental transition from woman to mother.
Preguntas frecuentes
¿Todas las madres viven la matrescencia?
Sí. La matrescencia es un proceso universal que atraviesa toda mujer al convertirse en madre, aunque cada una la vive con distinta intensidad y en distintos ritmos. También la viven las madres adoptivas y las madres por gestación subrogada, aunque los cambios biológicos sean distintos.
¿Se puede vivir la matrescencia sin haber parido?
Sí. La transformación de identidad, cerebro y prioridades ocurre en las madres adoptivas, en las madrastras, en las que se convierten en cuidadoras principales. Los estudios de imagen muestran cambios cerebrales similares. La matrescencia es tanto biológica como sociocultural.
¿Puede haber matrescencia con el segundo o tercer hijo?
Sí, cada vez es distinta. Con el primer hijo el cambio es más radical porque es la primera vez que se atraviesa el paso a "ser madre". Con los siguientes, la transición se vive sobre una identidad materna ya construida, pero el cuerpo, las hormonas y la reorganización familiar siguen siendo cambios enormes.
¿Cuánto tarda el cerebro en volver a la normalidad?
No vuelve a la normalidad anterior. Los estudios de Hoekzema et al. (2017) demuestran que los cambios cerebrales de la matrescencia persisten al menos dos años y probablemente son permanentes en algunas áreas. Es una reorganización, no una alteración temporal.
¿Cómo se dice matrescence en español?
Matrescencia. Es la palabra en español para el término inglés matrescence, acuñado por Dana Raphael y popularizado por Alexandra Sacks y Aurelie Athan (Universidad de Columbia).
¿Hay algún libro para entender mejor la matrescencia?
Sí. Los más citados: Parir de Ibone Olza (referencia esencial en español), Matrescencia de Lucy Jones (recién traducido al español), Postparto en positivo de Carmen Moreno y El cuarto trimestre de Kimberly Ann Johnson. Todos disponibles en Amazon (los enlaces están al final de esta página).