La cuarentena por dentro

Loquios posparto · qué esperar y cuándo llamar

El sangrado que nadie te explica bien antes de que empiece.

Higo abierto sobre fondo oscuro texturizado
Esmeralda García · Diario de la Cuarentena

Los loquios son el sangrado vaginal que sigue a cualquier parto, vaginal o por cesárea, mientras el útero se cicatriza por dentro. Nadie te lo explica con detalle en la preparación al parto. Te hablan de pañales, de tomas, de cómo dormir por turnos. Del sangrado, poco. Y sin embargo vas a convivir con él, en distintas fases, durante semanas.

Esta guía recoge lo que dicen las fuentes clínicas serias —la guía de cuidado posnatal NICE NG194 (2021), las recomendaciones de la OMS sobre cuidado posparto (2022) y las referencias de la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia— traducido a un lenguaje que puedas usar en casa, sin tecnicismos innecesarios.

Qué son los loquios

Después del parto, el lugar donde estuvo pegada la placenta queda como una herida abierta dentro del útero. Los loquios son la secreción que sale mientras esa herida cicatriza: sangre, restos de tejido de la mucosa uterina, moco cervical y, al principio, algo de líquido amniótico residual. No es solo sangre, aunque lo parezca.

La clínica distingue tres fases, y conocerlas ayuda a saber en qué punto estás:

Esta secuencia no es rígida ni idéntica en todas las mujeres. Lo importante es la tendencia general: de más a menos, de más rojo a más claro. Si el patrón se invierte de forma sostenida, es una señal a vigilar.

"Lo importante no es la fecha exacta en que terminan los loquios, sino que la tendencia vaya siempre a menos."
Nacer Madre · Loquios

Fisiológicamente, los loquios existen porque el útero, tras el parto, tiene que reducir su tamaño de forma drástica: pasa de albergar un bebé a término a recuperar, en pocas semanas, un volumen cercano al que tenía antes del embarazo. Ese proceso se llama involución uterina, y ocurre mediante contracciones (los entuertos, más intensos los primeros días) que van cerrando los vasos sanguíneos que quedaron expuestos donde estaba la placenta. No hay forma de acelerar el proceso desde fuera, aunque sí de dificultarlo: el sobreesfuerzo físico temprano, la vejiga llena de forma sostenida o una infección pueden interferir con la involución y prolongar el sangrado.

El tipo de parto influye poco en la duración total de los loquios, pero sí en cómo se vive. Tras una cesárea, el útero también tiene que involucionar igual que tras un parto vaginal, así que los loquios aparecen exactamente igual, algo que sorprende a muchas mujeres que esperaban que la cirugía "evitara" el sangrado; la recuperación de la cesárea tiene su propio ritmo, pero el sangrado uterino sigue el mismo curso. La lactancia, en cambio, sí tiene un efecto claro: al liberar oxitocina con cada toma, favorece las contracciones uterinas y, en la práctica, muchas madres lactantes notan que los loquios se resuelven algo antes que quienes no dan el pecho.

Cronología habitual

La guía NICE NG194 sobre cuidado posnatal, publicada en 2021, describe los loquios como un proceso que se extiende normalmente varias semanas, con una reducción progresiva de la cantidad. No fija un número de días exacto como límite estricto porque la variación individual es amplia: hormonas, si das lactancia o no, si tuviste parto vaginal o cesárea y cuánto reposo real has tenido influyen en el ritmo.

Un patrón orientativo, sin ser una regla fija:

Algunas mujeres notan que los loquios se alargan hasta la semana 8, sobre todo si dan el pecho de forma exclusiva o si han tenido un parto instrumental. No es automáticamente motivo de alarma, pero sí de comentarlo en la revisión posparto.

Un dato práctico que ayuda a orientarse: los loquios no siguen una línea recta descendente, sino más bien una tendencia con altibajos pequeños. Un día puede haber algo más de sangrado que el anterior, sobre todo tras una noche de mucho descanso seguida de un día con más actividad, o tras una toma larga de lactancia. Ese vaivén leve es normal. Lo que marca la diferencia entre lo esperable y lo que no es la magnitud del cambio: un repunte leve de un día para otro, dentro del mismo tono de color, no es preocupante; un salto brusco de vuelta a rojo intenso y abundante, sobre todo si dura más de un día, sí merece atención.

Colores normales y colores de alarma

Dentro de lo esperable

  • Rojo intenso los primeros días
  • Marrón o rosado hacia la semana 1-2
  • Amarillento o blanquecino después
  • Olor suave, similar al de la regla
  • Aumenta un poco al levantarte por la mañana o tras lactancia (por la oxitocina)

Señal de consulta

  • Rojo vivo intenso que no disminuye pasada la primera semana
  • Vuelta a sangrado rojo abundante tras días de mejoría, sin relación con haberte movido de más
  • Olor fuerte o desagradable
  • Color grisáceo o con aspecto purulento
  • Fiebre acompañando al sangrado

El olor es un dato que se subestima. Los loquios tienen un olor característico, parecido al de la menstruación, pero no debe ser fétido. Un olor desagradable marcado, especialmente si se acompaña de fiebre, apunta a infección (endometritis posparto) y requiere valoración médica, según recoge la guía NICE NG194.

También conviene saber qué usar y qué evitar durante este proceso. Las compresas específicas de posparto, más absorbentes que las de la regla habitual, son la opción recomendada, sobre todo los primeros días. Los tampones y la copa menstrual están desaconsejados mientras dura el sangrado de loquios, porque el cuello uterino todavía no ha recuperado su cierre habitual y el riesgo de infección es mayor al introducir cualquier objeto en la vagina. Cambiar la compresa con frecuencia, lavarse las manos antes y después, y limpiar la zona con agua tibia en cada cambio son medidas simples que reducen ese riesgo.

Coágulos: qué es esperable

Es habitual expulsar coágulos pequeños, sobre todo en los primeros días y especialmente al levantarte después de haber estado tumbada un rato largo: la sangre se acumula en la vagina y sale de golpe al ponerte de pie. Coágulos del tamaño de una moneda pequeña son normales.

Muchas mujeres se asustan la primera vez que ven un coágulo, sobre todo si nunca han tenido reglas especialmente abundantes. Verlos no es, por sí solo, motivo de alarma: forman parte del proceso de desprendimiento de la mucosa uterina, igual que ocurre, a menor escala, en una menstruación intensa. Lo que cambia la lectura es el tamaño, la frecuencia y si van acompañados de otros síntomas.

Lo que no es esperable son coágulos grandes, del tamaño de un puño o mayores, o la expulsión repetida de coágulos de cierto tamaño en poco tiempo. Ambos son criterios que NICE NG194 y las recomendaciones de la OMS sobre cuidado posnatal (2022) señalan como motivo de atención médica, porque pueden indicar retención de restos placentarios o una involución uterina inadecuada.

Cuándo llamar al 112 o ir a urgencias

Señales de hemorragia posparto que requieren atención inmediata

Empapar una compresa de las grandes en menos de una hora de forma sostenida (no un pico puntual, sino repetido). Coágulos grandes, tipo puño, de forma repetida. Mareo, visión borrosa, palpitaciones o sensación de desmayo al levantarte. Sangrado que reaparece fuerte tras varios días de mejoría clara, sin relación con haberte movido más de lo habitual. Fiebre por encima de 38°C junto con el sangrado. Cualquiera de estas señales, sola o combinada, justifica llamar al 112 o acudir a urgencias sin esperar a la siguiente revisión programada. La hemorragia posparto tardía, la que ocurre después de las primeras 24 horas y hasta las 12 semanas, es menos conocida que la hemorragia inmediata al parto, pero está descrita en la literatura clínica y en los protocolos de la SEGO como una complicación real, aunque poco frecuente.

"No hace falta esperar a estar segura de que 'es grave' para llamar."
Nacer Madre · Señales de alarma

No hace falta esperar a estar segura de que "es grave" para llamar. El sistema sanitario prefiere revisar un sangrado que resulta ser normal antes que dejar pasar uno que no lo es. Si dudas, llama a tu matrona de referencia o al teléfono de urgencias de tu centro de salud; muchas veces con una descripción por teléfono pueden orientarte sin necesidad de desplazarte, y otras veces te dirán que vayas.

Un truco práctico para valorar la cantidad de sangrado, más útil que intentar calcularlo de memoria, es fijarse en cuántas compresas grandes usas por hora y si necesitas cambiarlas antes de que pase ese tiempo de forma repetida. Otra señal orientativa es la ropa: si el sangrado traspasa la compresa y mancha la ropa en menos de una hora, de forma mantenida, es indicativo de un sangrado por encima de lo esperable y debe comunicarse.

Ejercicio y loquios

El movimiento suave (caminar, levantarte, moverte por casa) es compatible con los loquios desde el primer día y de hecho ayuda a la recuperación general. Lo que puede provocar un rebrote de sangrado rojo es la actividad física de mayor intensidad antes de que el útero haya completado su involución.

Si después de hacer más de lo habitual (subir escaleras varias veces, cargar peso, salir a caminar más rato del acostumbrado) el sangrado vuelve a ser rojo intenso, es una señal clara del cuerpo pidiendo que frenes. No significa que hayas hecho daño de forma permanente. Significa que te has adelantado al ritmo real de tu cicatrización. Para, descansa, y retoma con más calma en los días siguientes.

La guía NICE NG194 recomienda esperar hasta la revisión posnatal, habitualmente entre las 6 y 8 semanas, antes de retomar ejercicio de impacto o de mayor exigencia, y valorar entonces junto con profesional sanitario el estado del suelo pélvico y de la cicatrización, especialmente tras cesárea o desgarros.

Cuánto duran de media

La media más citada en la literatura clínica sitúa el final de los loquios entre las 4 y las 6 semanas, con un rango normal que se extiende, en algunos casos, hasta la semana 8. No hay un día concreto en que "deban" terminar. Lo relevante es la dirección del cambio: de más a menos, de más rojo a más claro, sin repuntes sostenidos.

Si a las 6 semanas sigues con sangrado rojo abundante, sin tendencia a la mejoría, es un motivo razonable de consulta, aunque no sea una urgencia en sí misma.

Diferencia con la primera regla

Los loquios y la primera regla posparto son procesos distintos, aunque a veces se confunden porque ambos son sangrado vaginal. Los loquios son la cicatrización del lecho donde estuvo la placenta: terminan, casi siempre, dentro de las primeras 6-8 semanas. La primera regla es la vuelta del ciclo menstrual, y su fecha varía mucho según si hay lactancia exclusiva (que puede retrasarla varios meses por la supresión hormonal que provoca la prolactina) o si la lactancia es parcial o no existe, en cuyo caso puede volver ya en el primer o segundo mes.

Entre el final de los loquios y la primera regla suele haber un intervalo sin sangrado, o con manchado muy escaso. Si el sangrado nunca llega a parar del todo entre un proceso y otro, merece comentarse con matrona o ginecología, porque puede tratarse de un ciclo que ha vuelto de forma temprana o de un sangrado que no ha terminado de resolverse. Este reajuste hormonal forma parte de la misma lactancia y matrescencia que reorganiza el cuerpo entero durante estos meses.

La lactancia materna exclusiva y a demanda suele retrasar la vuelta de la regla varios meses, a veces hasta el año o más, por la supresión hormonal que provoca la prolactina sobre la ovulación. Es el mecanismo detrás del llamado método MELA (Método de Lactancia y Amenorrea) como anticonceptivo natural en condiciones muy concretas. En cambio, si la lactancia es parcial, con tomas espaciadas o combinada con biberón, o si no hay lactancia, el ciclo suele volver antes, a veces ya en el primer mes y medio. Ninguno de los dos escenarios es mejor ni peor: son variaciones fisiológicas normales.

Cuidados prácticos durante estas semanas

Más allá de vigilar el color y la cantidad, hay hábitos sencillos que ayudan a que el proceso vaya lo mejor posible. Descansar tumbada boca arriba con los pies algo elevados varias veces al día favorece el drenaje y puede reducir la sensación de pesadez. Vaciar la vejiga con frecuencia, sin aguantarse, ayuda a que el útero se contraiga con más eficacia, porque una vejiga llena empuja contra él y dificulta la involución. Evitar el estreñimiento mantenido también contribuye, ya que el esfuerzo repetido al defecar puede favorecer sangrados puntuales.

La higiene diaria con agua tibia, sin productos perfumados ni duchas vaginales, es suficiente. La zona necesita tiempo y limpieza simple, no tratamientos añadidos. Si notas escozor persistente, mal olor o molestias al orinar además del sangrado, coméntalo: puede tratarse de una infección de orina, frecuente en el posparto por los cambios en la vejiga durante el parto, y que conviene diferenciar de un problema propiamente relacionado con los loquios.

Mitos comunes sobre los loquios

Hay ideas que circulan entre familiares o en foros y que conviene desmontar, porque generan miedo o falsa tranquilidad a partes iguales.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto duran los loquios de media?

Entre 4 y 6 semanas, con un rango normal que puede llegar hasta la semana 8 según NICE NG194 (2021). Lo relevante es que la tendencia vaya a menos, no la fecha exacta.

¿Es normal que vuelva sangrado rojo después de días con loquios claros?

Sí, si coincide con haberte movido más de lo habitual: es señal de frenar. Si el sangrado rojo intenso persiste más de un día o trae coágulos grandes o fiebre, consulta.

¿Qué coágulos son normales y cuáles no?

Pequeños, tipo moneda, especialmente los primeros días, son esperables. Grandes, tipo puño, o repetidos, no lo son y requieren valoración según NICE NG194 y la OMS.

¿Cuándo debo ir a urgencias por el sangrado?

Si empapas una compresa grande en menos de una hora de forma sostenida, hay coágulos grandes repetidos, mareo o visión borrosa, o fiebre con mal olor. Son criterios de hemorragia posparto tardía.

¿Puedo hacer ejercicio mientras tengo loquios?

Caminar suave sí, desde el principio. Ejercicio más intenso, mejor esperar a la disminución clara del sangrado y, en general, a la revisión de las 6 semanas.

¿Los loquios son lo mismo que la primera regla?

No. Los loquios cicatrizan el lecho placentario y terminan en semanas. La regla vuelve después, con fecha variable según la lactancia, y suele haber un intervalo sin sangrado entre ambos procesos.

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